miércoles, 27 de junio de 2012

¡Transgénicos no! Espera... ¿Qué es un transgénico?

Hay mucha controversia alrededor de los alimentos transgénicos y es que desde un principio, al escuchar palabras como transgénico, ingeniería genética o mutación nos echamos a temblar. Así que vamos a ver en qué consiste a grosso modo un alimento transgénico. 




Un alimento transgénico es aquél alimento que ha sido producido a partir de un organismo modificado genéticamente (OMG o GMO por sus siglas en inglés) mediante técnicas de ingeniería genética. Esta definición de libro que suena muy técnica nos viene a decir que el alimento transgénico se ha obtenido a partir de un ser vivo al que se le ha añadido, sustraído o cambiado uno o varios de sus genes.

Y, ¿Para qué valen los genes? Mucha gente piensa que lo sabe pero la realidad suele ser bien distinta. Un gen es una secuencia de ADN que contiene la información para fabricar una proteína que un ser vivo necesita.
Y, ¿Qué pasa si añado, quito o cambio alguno? Pues simplemente estás añadiendo, quitando o cambiando una función de ese ser vivo.
Y, ¿Es eso peligroso? Pues depende, y he aquí la controversia. Por un lado el hecho de estar ingiriendo una proteína nueva, que puede tener un efecto desconocido en el organismo no deja de ser peligroso si no se realizan los estudios pertinentes. Por otro lado, cuando comemos cualquier alimento estamos ingiriendo miles de proteínas distintas que podrían afectarnos del mismo modo y a las que no se les ha realizado ningún estudio previo. Lo más probable es que no nos afecten, se buscan específicamente genes que no vayan a interactuar con las células humanas (cosa que ocurre con la inmensa mayoría de las proteínas de la naturaleza, que simplemente se degradan en el intestino y se absorben los aminoácidos que las forman).
Y, si esto es así, ¿Porqué los transgénicos tienen tan mala prensa? Principalmente porque la principal ventaja de los transgénicos es el aumento de beneficios para el agricultor, cosa que es una verdad a medias (o una mentira gorda), ya que el aumento de beneficio del agricultor se pierde en parte por la caída de los precios al aumentar la oferta del mercado y por otra parte va directo a las empresas que suministran las semillas (ya que los OMGs suelen ser plantas) transgénicas. De este modo los únicos beneficiados con los transgénicos son las empresas que crean estos organismos.
Por otro lado no podemos olvidarnos que muchos alimentos transgénicos sirven por ejemplo para reducir o eliminar el uso de plaguicidas, en este sentido hay un claro beneficio para el medio ambiente ya que no se vierten a él productos tóxicos y además los alimentos estarán totalmente libres de pesticida.



Lógicamente en el asunto de los OMGs entran muchos más factores a debate pero en mi opinión estos son los más relevantes.

Antes de acabar el artículo para que quede claro, el cambio de genes en un organismo no tiene efecto en nuestro cuerpo, lo que puede tener efecto son las proteínas que generen, comemos diariamente miles de genes en forma de ADN de todos los alimentos de nuestra dieta, que se digieren sin problema.



En conclusión podemos sacar dos ideas simples, que los transgénicos no son necesariamente peligrosos, pero que tampoco aportan nada especial al consumidor que los haga mejores. Como nutricionista y tecnólogo no pienso que consumir transgénicos sea exponerse a un riesgo contra la salud, pero si veo necesario establecer cierto protocolo científico de estudio a estos productos, que aunque no sea necesariamente muy estricto sí controle y verifique la salida de estos productos en el mercado.


Artículo escrito por/ article written by: Jesús Miguel Rodríguez Castaño

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