jueves, 6 de septiembre de 2012

Los transgénicos: el futuro imparable


Antes de comenzar la lectura de lo que en este artículo se expone, conviene que quede claro al lector que este es un artículo de opinión y por tanto no enuncio verdades incontestables sino que reflexiono sobre un tema, expongo mi opinión y por supuesto es debatible y eso es lo que me gustaría, que se produjera un debate enriquecedor, asi pues pido al lector que no conteste este artículo repitiendo eslogans que ha oído, sino que hable desde el conocimiento y la propia reflexión.

Como profesionales con formación en diversos campos de la ciencia como son la botánica, química, bioquimica, genética, edafología...llevamos tiempo luchando contra los tabúes y recelos que despierta la ingeniería genética, una ciencia multidisciplinar muy compleja.


Nunca olvidaré la fascinación que despertó en mí la película Jurassic Park al igual que lo hizo en mi generación, primero me fascinaron los dinosaurios pero más tarde me fascinó la posibilidad de crear especies extintas en un laboratorio. Y por ello la ingeniería genética ha sido uno de los temas a los que mi imaginación recurre y sobre los que he estudiado con más pasión.


Y por ello cuando hablo sobre este tema no sólo hablo con la curiosidad de todo estudiante de las ciencias naturales, sino basándome en reflexiones, lecturas y hechos. Y es por ello que me ofende sobremanera que en cuanto alguien critica los transgénicos y la ingeniería genética a menudo lo hace repitiendo los argumentos falsos y retorcidos que con el tiempo se han convertido de detractores de esta ciencia quienes, lamentablemente, suelen hablar desde el desconocimiento más absoluto.


Quiero recordar que cada vez que avanzamos en la ciencia y avanzamos como especie gracias a esta, siempre hay detractores y profetas que anuncian el fin del mundo, seguramente el primer homínido en "domesticar" el fuego fue malmirado por miembros de su tribu que pensaban que su imprudencia los iba a matar a todos, pero si no hubieran asumido ese riesgo nunca habríamos llegado a dominar el planeta y viajar fuera de nuestro planeta.


A menudo tendemos a dejarnos llevar y cometer errores de asociación y por ello a menudo en los debates sobre transgénicos, sus detractores no distinguen la ciencia de la modificación genética de las empresas que hacen negocio monopolizando esta ciencia y adoptando medidas y políticas empresariales asquerosas que no voy a defender. Las vacunas fueron un gran avance para el mundo, evitan que muramos de enfermedades que antes diezmaban nuestras poblaciones y que hoy están completamente erradicadas en nuestra sociedad, sin embargo no podemos negar el gran negocio que han hecho a costa de la salud de las personas ciertas compañias, pero ¿deberíamos por ello dejar de vacunarnos y abrazar la viruela o la peste negra?


Otro error cansino que se ven en estos debates sobre los transgénicos es que en el fondo los seres humanos como comunidad tendemos a adoptar como propia una idea u opinión si nos bombardean continuamente con ella, sin molestarnos en reflexionar acerca de su corrección. Esto ya se demostró en la Europa del siglo pasado, cuando las masas se dejaban arrastrar por operaciones masivas de propaganda y hoy en día sigue siendo igual. En general cualquier persona, con mayor o menor fervor, estará en contra de los transgénicos si se le pide su opinión, pero no sabrá explicar que son y repetirá los argumentos con los que nos bombardean  asociaciones pseudoecologistas como Greenpeace. 


Por ello en esta web os explicamos que son los transgénicos (ver: ¡Transgénicos no! Espera... ¿Qué es un transgénico? ) y ahora os voy a explicar porque no deberíamos criticar sin saber la ciencia detrás de los cultivos y animales transgénicos, ya que presenta unas posibilidades apabullantes tanto para el desarollo como para la conservación de nuestro planeta y su biodiversidad en contra de la opinión general.

Este artículo nace de la respuesta a un artículo publicado en la página de GREENPEACE, a cuyos miembros y trabajo respeto, pero con quiénes no comparto la misma opinión sobre como salvar la biodiversidad, los ecosistemas y el planeta en general (podeís verlo aquí: http://www.greenpeace.org/espana/es/Blog/el-maz-transgnico-no-tiene-nada-de-ecolgico/blog/41142/?utm_source=facebook#addcomment ).

El término popular "transgénicos" hace referencia a los organismos modificados genéticamente (OGMs ) y los que os ocupan, dado que son quienes suelen ocupar los titulares de la prensa y protestas de la organización ya citada entre otras, son los OGMs alimentarios. Dichos OGMs nacen de la necesidad de desarrollar cultivos más productivos y eficaces y entre los hitos de este campo está el conseguir plantas capaces de producir sus propios plaguicidas que sólo afectan a los insectos que coman de ellas, eliminando la necesidad de fumigar y el riesgo de arrasar con los ecosistemas colindantes con la plantación. Otro hito importante son animales genéticamente modificados como el salmón obtenido de insertar genes reguladores de una hormona de crecimiento de Salmón Chinook en Salmones Atlánticos, obteniéndose salmones con un metabolismo mejorado y más grandes, más productivos.




Existen ciertas críticas a los OGMs alimentarios que se repiten frecuentemente en las discusiones que abordan este tema, a continuación os las presento y refuto.


-#1.Agotar los suelos y ser más dañinos para el medio ambiente que los cultivos biológicos.


Esto es MENTIRA, para empezar la agricultura ecológica tiene un rendimiento bajo dado que al no usar ciertos pesticidas y fertilizantes (sí, también utilizan otros, no son "100% limpios" siempre) y por tanto son necesarias más hectáreas para obtener el mismo rendimiento que obtendría un campo con métodos de cultivo modernos. Es decir necesitamos plantar más para obtener lo mismo, en el caso de agricultura biológica contra agricultura moderna con transgénicos estamos hablando de una diferencia de rendimiento abismal.

Además, un organismo transgénico es igual que el original salvo que se han incluido nuevos genes que le permiten realizar mejor una función que ya tenían o adquirir nuevas funciones. La modificación de los genes originales permite obtener plantas que desgastan menos los suelos y necesitan menos riego (al optimizarse su metabolismo) para ellos se insertan genes de otras plantas (como plantas desérticas) que optimizan mejor el agua. Además el tener variedades resistentes a la sequía permitiría paliar gran parte del hambre en el tercer mundo, donde por razones climatológicas los cultivos no se desarrollan. Asique en términos de respeto a la naturaleza e impacto ambiental los tránsgénicos son mejores al necesitar menor superficie de cultivo y desgastar menos los suelos, lo que los hace también tan rentables. 

-#2.Los transgénicos acaban con la biodiversidad al polinizar otras plantas, eliminando así en generaciones a las especies naturales y alterando el ecosistema. 


FALSO. Cuando se dice que los transgénicos acaban con el maíz natural se omite siempre que esto tiene que ver con factor HUMANO y no del transgénico per se.

Dado el riesgo que suponía que los transgénicos al estar más adaptados al medioambiente en que se introducían, crecieran y prevalecieran sobre las especies naturales, se procedió a modificar no el genoma de la planta sino el de los cloroplastos (pequeños orgánulos dentro de la célula vegetal que en origen fueron bacterias que infectaron las plantas primigenias y por tanto tienen su genoma propio). Dado que el polen no tiene cloroplastos, el transgénico de hoy en día son ESTÉRILES, no producen polen, motivo por el que hay que comprar nuevas semillas cada temporada, avance que ahora se acusa de perseguir fines meramente económicos.

Esta idea sin duda salió de los despachos financieros de las empresas como Monsanto, pero el hecho es que protege la biodiversidad al evitar que un espécimen nuevo, con mayores tasas de supervivencia y reproducción que las autóctonas pueda reproducirse. Otra cosa es que al ser resistentes a plagas, los insectos portadores del polen no proliferen en los campos de OMG y por tanto haya menos, lo que puede condicionar el crecimiento de los cultivos "naturales" y plantas que dependan de estos para polinizar, problema que se puede solventar con una buena localización de los campos.






-#3.Producen y tienen tóxinas.

Esta crítica nació en un origen del empleo de toxinas para obtener plantas transgénicas, dado que cuando se introducía un gen en una planta que se quería modificar, se introducía también el gen de resistencia a un antibiótico o toxina. asi pues, las semillas que no habían sido modificadas morían y tan sólo sobrevivían y crecían las que habían sido modificadas, porque tienen el gen de resistencia. Hoy en día ya no se utilizan toxinas para seleccionar las plantas modificadas en un cultivo de laboratorio.

Hoy en día, esta crítica hace referencia a la toxina BT, dicha tóxina la produce la planta transgénica y permanece en ella, no se propaga fuera de la planta dado que actúa como un mecanismo de defensa de esta frente a las plagas. Es más, la planta no produce la toxina per se sino una protoxina, la cual se activa al ser digerida por los insectos, que tienen un sistema digestivo muy diferente al nuestro tanto en forma como en batería enzimática. En el estómago de los insectos la protoxina se rompe, pasando a estar activa como toxina, pero nosotros no tenemos la enzima que rompe la protoxina, entonces no podemos activar la toxina, no debe por tanto preocuparnos que la planta contenga la protoxina BT. Aun es más, al ser la planta resistente ella sola a las plagas no hace falta utilizar plaguicidas siniestros como el DDT que se fumigaban desde el aire y se pueden dispersar por el aire, causando estragos por error.

-#5. La comunidad científica está en contra de los transgénicos.


Es cierto que parte de la comunidad científica se opone a ellos, pero la ciencia se basa en criterios objetivos pero también subjetivos y siempre que se avanza en ella existen detractores o defensores de la nueva rama/técnica. Lo cierto es que gran parte de la comunidad científica se opone AL USO ECONÓMICO Y EMPRESARIAL de esta ciencia, dado que quienes investigan en ella son grandes compañias que registran todo progreso de esta rama para asegurarse de que nadie se les adelante y pueda producir por ejemplo plantas que ayuden a prevenir la malaria, dichas empresas son las que atacan a la agricultura tradicional y a quién les plante cara, pero esto no es culpa de la Bioingeniería, sino de aquellos...por así llamarlos seres humanos (aunque en mi opinión es elevarlos demasiado) que buscan hacer beneficio de la desgracia ajena y arrasar con el planeta si con ello obtienen un pequeño ingreso extra. 


Europa y el mundo en general no puede permitirse el lujo de quedarse atrás en lo que sin duda alguna es el futuro, un hito en la historia de la humanidad como lo fueron la electricidad, los aviones o el primer viaje a la luna. Deben hacerse campañas de divulgación científica de verdad, con profesionales científicos defensores y detractores de la ingeniería genética y los transgénicos, no por gente que no sabe de lo que habla.



Podemos curar enfermedades genéticas o no, proteger el ecosistema y las variedades naturales sin comprometer el planeta y para ello los trangénicos podrían ser de gran ayuda, pero para ello debemos apostar por la investigación pública en este campo, para evitar que los "señores del mal" monopolicen una ciencia tan prometedora y me temo que dentro de poco se les ocurrirá crear plagas resistentes a todo que arrasen con toda planta que no provenga de sus bancos de semillas modificadas y entonces señores, no existirá la libertad y viviremos en un cascarón vacío de toda belleza. La mejor manera de evitar esto es promover la investigación pública sobre el tema, crear bancos con las semillas públicas patentadas, mantener, crear y mejorar los bancos genéticos que guardan los genómas de las especies vives para así poder defenderlas y curarlas si preciso y en todo caso comprender que es un tsunami imparable, cuya fuerza no puede ser contrarrestada, pero sí dirigida. 

Toda ciencia conlleva riesgos y su bondad depende del uso que se le dé y de los conocimientos que de ella se tengan, ahí es dónde nosotros tenemos el poder de salvar el planeta de verdad y no de enrabietarse sin ton ni son. 


Artículo escrito por: Jorge Marraud Pascual

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