sábado, 1 de septiembre de 2012

¿Nacido para correr?

Uno de los campos donde más se puede observar la diferencia entre individuos que nacieron y crecieron en ambientes distintos es en el deporte. Los expertos dedican muchas horas en comparar a los deportistas, ensalzando sus atributos físicos, señalando sus puntos débiles y anotando estadísticas que quedan plasmadas para siempre.

En el deporte, como en la vida, el éxito depende de varios factores, aparentemente no relacionados pero que confluyen en el individuo para llegar a la victoria por encima del resto. Atributos físicos, técnica, incluso suerte, son necesarios.

Se confunde un gran rendimiento con el máximo que alguien puede dar. El rendimiento máximo como tal, no es alcanzable. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que debes tener un día espléndido en lo físico, perfecto en nivel de técnica requerido para el deporte, y factores intangibles a priori (suerte, clima...)

En este artículo, vamos a hablar sobre un factor que poca gente conoce a fondo, por su complejidad: el genético.

Si hablamos de la genética, hablamos de los caracteres heredados de nuestros padres. Los caracteres mezclados del organismo materno y paterno dan un nuevo individuo con características únicas. Varias de esas características que tú heredas, se ha estudiado que te dan cierta ventaja en alguna disciplina deportiva.
Y me explico, todo el mundo quiere tener resistencia al cansancio alta, una potencia muscular superior al resto, una mayor resistencia a la aparición de agujetas...Todo eso es importante decir que se consigue a través del entrenamiento, pero, imaginaros que llamamos a 100 velocistas, les entrenamos bajo las mismas circunstancias durante el mismo tiempo para que nadie tenga ventaja, y si pudieramos eliminar los factores inesperados, como por ejemplo salidas falsas o lentitud de reacción, veríamos que aun así, habría velocistas que destacarían, no mucho, pero lo suficiente para ganar. ¿Por que?

Por sus genes.

Pues sí, existen genes que retardan la aparición de ácido láctico en una piscina, y otros que "moldean", por así decirlo, los músculos para aguantar ejercicios de larga duración, como un maratón.
La buena noticia, es que tal vez tengas una carga genética perfecta para algún deporte, pero la mala es que no vas a ganar nada a nivel mundial sino aceptas la carga de entrenamiento de los deportistas de elite, que es mucha.

Algunos casos concretos, para ilustrarnos.

- Os presento al gen ACTN3, el gen actinina alfa 3. Este gen codifica para la proteína actinina alfa 3, presente en el músculo esquelético, que por mecanismo bioquímicos que resultan en efectos fisiológicos, potencian a las fibras músculares de contracción rápida (fast-twitch fibers) . Las fibras fast-twitch son muy eficaces para usar la glucosa de forma anaerobia, dando gran potencia muscular en un espacio corto de tiempo. Como sabemos un gen tiene dos alelos (dos copias) y una será más eficaz que otra. Pues bien, el 85 % de las personas residentes en África tenían el alelo más eficaz, mientras que sólo el 50 % de los europeos mostraron esa copia. Usain Bolt tiene ascendencia africana, por el tráfico de personas llevado a cabo por las potencias europeas desde África a tierras americanas (Jamaica, en este caso).

- El gen EPOR, que codifica para el receptor de eritropoyetina. Este receptor es el que recibe la información para producir más globulos rojos. Más glóbulos rojos significa más oxigenación en la sangre. Se han descrito mutaciones en este gen, que tiene como consecuencia un aumento del 25 % de la oxigenación en sangre. ¿Dopaje genético? Difícil de decir, dado que se viene de serie con ello.

- El gen ACE es un gen en pleno estudio, cuyo nombre completo es enzima convertora de angiotensina. Tiene dos copias (alelos), y la variante 1 se encuentra en la práctica totalidad de los sherpas en Nepal. Estas personas coronan los picos más altos de la Tierra con mucho más éxito que personas sin la variante 1. Este gen está siendo estudiado porque se relaciona con riesgo de infarto, aterioesclerosis, o diabetes tipo 2.

Por lo tanto, tras leer esto, uno podría pensar con cierta sorna, que lo que hay que hacer es elegir bien a los padres. La carga genética que recibes puede tener ciertas ventajas en algún deporte, pero todo eso no sirve si no empiezas a pulir tus aptitudes desde joven y te adaptas a un régimen de entrenamiento exigente para poder mostrar el potencial que atesoras.



 "Una habilidad mediana, con esfuerzo, llega más lejos en cualquier arte que un talento sin él"

Baltasar Gracián


Artículo escrito por : Alejandro Ciriano Cervantes

Bibliografía:
 
- Este artículo esta basado en el artículo de Javier Sampedro "Olimpiadas genéticas", publicado en El País el 18 de Julio 2012. 
- También en el artículo "The science of sprinting", de Steve Connor, publicado en el periódico "The independent".
- La información complementaria sobre el gen ACE se obtuvo del escrito "ACE 2 una enzima protectora del sistema cardiovascular" de Joaquín Garcia, del Instituto de Cardiología Juana F. Cabral, en Argentina.

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