miércoles, 5 de septiembre de 2012

Vitaminas tóxicas

Las vitaminas son unos compuestos que el cuerpo necesita y que han estado muy idealizadas desde los años 40, cuando las investigaciones pioneras en materia de alimentación indicaron erróneamente que un gran consumo de vitaminas se asociaba a la buena salud. Hoy en día se consumen en el mundo industrializado una enorme cantidad de suplementos vitamínicos y minerales, que en muchos casos no son necesarios y que además pueden llegar a ser tóxicos.




Las vitaminas son unos compuestos variados que tienen dos cosas en común:
- El cuerpo no es capaz de sintetizarlas ya que durante la evolución hemos recibido un aporte de ellos suficiente mediante la dieta y debido a ello hemos prescindido de la capacidad de fabricarlas, desapareciendo los genes responsables de su producción.
- Resultan absolutamente esenciales para la vida humana ya que poseen funciones metabólicas que no podríamos realizar sin ellas.

Por tanto la definición de vitamina sería la de una sustancia que el cuerpo no es capaz de fabricar y que además no es capaz de sobrevivir sin consumirla. Pero, ¿Cuántas vitaminas necesitamos?
Desde hace años se ha estudiado la cantidad de vitaminas que necesitamos a diario y se han estipulado unos mínimos llamados CDRs (Cantidad Diaria Recomendada) que deben ingerirse cada día para mantener un normal funcionamiento del cuerpo y las funciones biológicas. Hay que tener claro que las vitaminas son útiles para mantener el normal funcionamiento del metabolismo y un exceso no conlleva ningún beneficio una vez cubiertas las necesidades.



Para satisfacer la demanda de vitaminas se crearon los complementos vitamínicos que fueron muy útiles en épocas de escasez de alimentos o carencias nutricionales debidos a una dieta desequilibrada ya que prevenían muchos tipos de malnutrición y actualmente su consumo sigue muy extendido.

Sin embargo, una dieta equilibrada aporta una cantidad algo mayor de vitaminas de las que el cuerpo necesita, de modo que muy habitualmente los consumidores de estos fármacos ingieren un exceso de vitaminas de forma prolongada.
Esto tiene dos consecuencias, la primera y más obvia es que el consumo de suplementos vitamínicos sin prescripción médica suele ser un gasto inútil, mucha gente tira a diario su dinero a la basura tomando pastillas que no necesita.
La segunda y más importante es que algunas vitaminas en grandes cantidades tienen un efecto tóxico en el organismo. Suplementos que aportan más del 100% de las CDR de algunas vitaminas especialmente la A y la D pueden llevar a situaciones peligrosas ya que estas vitaminas se almacenan en el cuerpo y un exceso es muy difícil de eliminar.
El exceso de vitamina A o betacaroteno (precursor de la vitamina A) provoca vómitos, pérdida de peso y trastornos cutáneos (de la piel) entre otros.
El exceso de vitamina D provoca una hipercalcemia que en consecuencia lleva a desordenes mentales (depresión, ansiedad), fatiga, nefrolitiasis cálcica (aparición de piedras de sales cálcicas en el riñón), dolor óseo o vómitos.
Por supuesto con una alimentación normal es casi imposible alcanzar niveles tóxicos.



Lo mismo ocurre con algunos minerales como el fósforo, ya que una dieta normal aporta más del doble o el triple de lo que el cuerpo necesita, o el flúor, cuyo exceso puede provocar la aparición de fluorosis.

La opinión del nutricionista: Creo que normalmente los complementos vitamínicos están sobrevalorados y que no deben tomarse salvo consejo médico o situación especial. En caso de tomarlos, lo ideal sería un complemento que no supere el 50% de las CDR, especialmente en las vitaminas A y D, y si es posible consultar con un especialista.
Los vegetarianos usualmente deben tomar suplementos de vitamina B12 y hierro, pero siempre con seguimiento médico.



Artículo escrito por: Jesús Miguel Rodríguez Castaño


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