lunes, 1 de octubre de 2012

7 alimentos de los que puedes prescindir en tu alimentación

Hablábamos hace tiempo de 7 alimentos para mejorar nuestra salud de modo que en contrapunto esta semana os traigo 7 alimentos de los que podemos prescindir en nuestra dieta. Antes de nada hay que reseñar que ningún alimento es malo por si sólo, lo que si hay son dietas saludables y dietas no saludables que engloban todos los alimentos que consumimos y su cantidad. Los alimentos de este artículo ayudan a que nuestra dieta sea menos saludable y existen muchos más que podríamos incluir pero creo que los seleccionados son los más frecuentes en nuestra alimentación.
Los alimentos de este artículo tienen dos cosas en común que contienen una gran cantidad de calorías y/o de azúcares y que no aportan apenas vitaminas, minerales u otros compuestos de utilidad para el organismo. Suelen ser alimentos altamente procesados y refinados cuyo principal objetivo es el de ser tentadores al paladar pero descuidando la salud. Vamos a verlos:

1. Hamburguesas, pizzas y comida rápida
Las hamburguesas y las pizzas son los alimentos más representativos y consumidos de las conocidas como comidas rápidas o fast-foods que son rápidas de preparar y de servir. Ambas poseen una base de carbohidratos blancos refinados a los que se les ha añadido grasa (en la hamburguesa el pan y en la pizza la masa), además de queso en cantidad (la mozzarella de la pizza que contiene un 22% de grasa) y otros ingredientes con una cantidad de calorías muy significativa y que apenas aportan ningún elemento saludable.
La carne de las hamburguesas tan anunciada suele ser 100% carne de vacuno, pero para abaratar costes se utilizan partes de la vaca de baja calidad y alto contenido en grasa (como la falda) y carne procedente de vacas lecheras y razas no cárnicas que también son de peor calidad.
Además tanto a la pizza como a la hamburguesa se le añaden otros productos que aumentan su valor calórico, salsas e ingredientes como la mostaza, el bacon o la carne picada.
En general una hamburguesa (que suele consumirse con patatas fritas y refrescos azucarados) tiene entre 500 y 1000kcal según tamaño e ingredientes y una pizza aproximadamente 400kcal/100g (una pizza tamaño mediano suele rondar los 400-500g,). Recordando que en una dieta normal se deben consumir alrededor de 2200kcal/día os hacéis una idea de la cantidad de energía que tomamos con un sólo menú de comida rápida.


2. Snacks, productos aperitivos y galletas dulces
Al hablar de snacks y productos aperitivos estoy hablando de patatas fritas, productos tipo Cheetos, barritas energéticas. Al hablar de galletas dulces me refiero en general a galletas desayuno para consumo infantil muchas veces infladas de azúcar y chocolates muy grasos.
Los snacks y aperitivos suelen ser productos ricos en hidratos de carbono con base de cereales como trigo, maíz o arroz a veces muy refinados que además han sufrido un proceso de fritura que ha aumentado enormemente su valor calórico hasta superar en muchos casos las 500kcal/100g y casi siempre superando las 450kcal. Normalmente llevan además cantidades importantes de sal.
Los productos que llamo galletas dulces son las clásicas galletas rellenas de crema o chocolate y algunas galletas destinadas a alimentación infantil (no porque sean sanas sino porque están "ricas") como las galletas rellenas de crema o chocolate y algunas otras. Su contenido en calorías suele ser moderadamente alto, de alrededor de 375kcal/100g, aunque lo más relevante es su contenido alto de azúcar.
Las típicas barritas de cereales para adelgazar tienen muchas calorías por cada 100g y no son nada dietéticas, son productos muy energéticos pero en poca cantidad. Mucho más adelgazante es una manzana entera.


3. Embutidos
Algunos productos muy extendidos especialmente en la alimentación española (carezco de información de otras regiones relevantes para este blog como América latina) tales como el chorizo o el salchichón contienen gran cantidad de grasas animales que como hemos visto en otro artículo, son principalmente grasas saturadas como el tocino de cerdo. Este contenido de grasas saturadas unido al bajo contenido en agua contribuye a obtener un producto altamente energético y rico en sal, que fomenta la obesidad y ayudan a aumentar el conocido como colesterol malo (LDL).





4. Bollería y otros dulces
Los alimentos como croissants, palmeras, napolitanas y otros del mismo tipo contienen gran cantidad de azúcar y lo que es peor, gran cantidad de mantequilla, manteca, grasa vegetal hidrogenada y/o grasas sólidas vegetales. Todas estas grasas en mayor o menor medida son perjudiciales para el corazón y al igual que el caso de los embutidos ayudan a aumentar el colesterol.
En el caso de la bollería artesanal se suele utilizar (aunque cada vez menos) mantequilla o manteca que es de origen animal y que al menos contiene algunas vitaminas pero en el caso de la bollería industrial está en auge la grasa sólida vegetal (no la hidrogenada que sería una margarina) que como contábamos hace poco son grasas procedentes del coco y la palma con alto contenido de ácido láurico, uno de los que más aumentan el colesterol.
Tanto la bollería como cualquier otro dulce posee una cantidad bastante relevante de azúcar en su composición que provoca picos de azúcar en sangre y por tanto la segregación de insulina que potencia la formación de grasas y triglicéridos.


5. Grasas sólidas
Se consideran grasas sólidas las que a temperatura de 20ºC son sólidas. Salvo excepciones contienen una alta proporción de ácidos grasos saturados cuyas propiedades la hacen sólida a dicha temperatura. Entre estas grasas encontramos las ya citadas en el apartado anterior, mantequilla, manteca, grasa vegetal hidrogenada (margarina) y grasas sólidas vegetales de las cuales en el mundo occidental podemos descartar las grasas sólidas que se utilizan casi exclusivamente a nivel industrial y  la manteca cuyo uso está bastante reducido. La mantequilla y las margarinas son productos grasos que si utilizan habitualmente en nuestra alimentación y contienen más de un 84% de grasa altamente saturada lo que las hace muy perjudiciales para el sistema cardiovascular y totalmente hipercalóricas, siendo uno de los productos alimenticios comerciales más calóricos que hay.
En contra de los alimentos anteriores la mantequilla posee una gran cantidad de vitamina A y D, aunque puestos a elegir es mejor recibirla de productos como la leche y otros lácteos menos grasos. La margarina también tiene algunas excepciones y es que algunas están enriquecidas con ácidos grasos poliinsaturados y omega 3 que las hace menos perjudiciales para el organismo pero al igual que la mantequilla es mejor obtenerlos de otros productos como el pescado.


6. Refrescos azucarados, azúcar de mesa y miel
Ya hemos hablado hace poco en dos artículos de los efectos que tienen los refrescos azucarados en el organismo (podéis leerlos aquí y aquí) y el azúcar en general. El azúcar en gran cantidad produce un aumento de la insulina de la sangre que estimula la sintesis de grasas en el cuerpo, es decir, fomenta la obesidad. Actualmente existen los refrescos sin azúcar o zero, que evitan el problema de los picos de insulina.
De la misma forma el azúcar (blanco o moreno) y la miel (que es un 82% azúcar y un 18% agua, su contenido en otros componentes es despreciable) provocan los mismos efectos, de modo que es conveniente sustituirlos por edulcorantes como la sacarina o el aspartamo. Si eres de los que todavía le tienen miedo a estos edulcorantes te sugiero que le eches un vistazo a este artículo sobre aditivos.


7. Atracones
Este último apartado no es para un alimento, sino para una forma de comer, los atracones. Comer hasta el punto de empacharte o de no ser capaz de tragar nada más significa que seguramente has ingerido muchas más calorías de las necesarias en tu dieta. Los atracones no son buenos ya que activan los mecanismos de síntesis de grasa del cuerpo y son la mejor forma de engordar.
Hay que comer lo necesario, ni más ni menos.






Espero que hayáis encontrado útil este artículo, si tenéis alguna pregunta no dudéis en comentar.

Artículo escrito por: Jesús Miguel Rodríguez Castaño

No hay comentarios:

Publicar un comentario