lunes, 19 de noviembre de 2012

La intolerancia a la lactosa: cómo hacer un negocio de la confusión

¿Quién no ha oído hoy en día hablar de la intolerancia a la lactosa? ¿Cuántos de vosotros queridos lectores no os habéis planteado ya si sufrís dicha enfermedad o comprado productos especiales pensando para aliviar la enfermedad que creéis que os molesta todas las mañanas al desayunar? Pero...¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

Para definir qué es esta enfermedad de moda vamos a definir primero que es la lactosa, que es la intolerancia a la lactosa como enfermedad, a que se debe y como saber si la padecemos o estamos tirando nuestro dinero al comprar productos libres de lactosa muy caros.


LA LACTOSA

La lactosa es un disacárido, es decir una molécula del tipo hidrato de carbono que puede descomponerse a dos monosacáridos (glucosa y galactosa), la forma de hidrato de carbono más sencilla y forma bajo la cual los asimilamos. Otros disacáridos presentes en nuestra dieta son la sacarosa (azúcar común) o la maltosa, que al unirse con otras maltosas de manera ordenada da lugar a moléculas como el glucógeno o el almidón.

Así pues, ¿que es lo que lo diferencia del resto de disacáridos de nuestra dieta que hace que nos siente mal? Su estructura, o mejor dicho, la forma en que los monosacáridos que lo componen están unidos, porque tanto galactosa como glucosa son asimilables son ningún problema cuando están separadas. Ambas moléculas están unidas por un enlace tipo beta que, sin entrar en detalles y explicaciones de bioquímica, son diferentes de los enlaces alfa que suponen la inmensa mayoría de enlaces de los hidratos de carbono de nuestra dieta. 

Nuestro metabolismo se basa en las enzimas, moléculas encargadas de llevar a cabo uno o varios pasos concretos de la cadena de reacciones que dan lugar al metabolismo. Las enzimas permiten romper unas moléculas en otras, sintetizar nuevas moléculas, absorber ciertos nutrientes...y todo su trabajo se basa en ser muy específicas: solo actúan sobre moléculas y enlaces determinados.
El problema es que, si bien el infancia producimos el enzima capaz de degradar el enlace beta de la lactosa en cantidades suficientes, la producción decae, dejando de producirse o simplemente disminuyendo la producción.
Por tanto en la edad adulta se dan 3 casos:

-Nuestros niveles de lactasa nos permiten digerir lactosa perfectamente y no se dan los síntomas característicos de la intolerancia. NO SOMOS INTOLERANTES.

- Producimos el enzima pero no es suficiente cantidad para diferir toda la lactosa y se presentan síntomas en función de la cantidad de lactasa ingerida. SOMOS INTOLERANTES PARCIALES.

- No producimos prácticamente el enzima o no no lo producimos del todo,por lo que la lactosa no se absorbe sino que persiste por el sistema digestivo hasta el colon sin romperse, derivando esto en síntomas. SOMOS INTOLERANTES.


INTOLERANCIA A LA LACTOSA

Antes de nada vamos a dejar clara una diferencia que hace muy liosa la comprensión de la enfermedad: INTOLERANCIA VS ALERGIA. 
Una alergia se caracteriza por una reacción inmune.
Una alergia es un proceso patológico mediado por el sistema inmune, que es hipersensible a ciertas sustancias de origen proteico cuyo contacto o inhalación provoca una reacción inmune desproporcionada que da lugar a los síntomas.

En contraposición una intolerancia es simplemente cuando la incapacidad de digerir una molécula se traduce en una serie de síntomas adversos, sea o no una proteína y sin que el sistema inmune esté implicado.


Por tanto al ser la lactosa un hidrato de carbono, no estamos aquí hablando de una alergia sino de una intolerancia, por tanto su tratamiento consiste simplemente en no ingerir la sustancia detonante de los síntomas.

Una vez hemos aclarado el porque de llamarlo intolerancia y no alergia como muchos hacen erróneamente debemos aclarar cuales son lo síntomas y porque para que sepas si padeces o no la intolerancia y que comprendas porqué la sufres.

Como hemos dicho la lactosa no puede ser digerida totalmente  solo en parte, y aquella que no es digerida circula a lo largo de nuestro tracto gastrointestinal sin mayor problema hasta llegar al colon, donde comienzan los problemas. El colon, extremo terminal del intestino que precede al recto y finalmente el ano, se caracteriza por una abundante flora microbiana. 
Si, has leído bien, tenemos gran cantidad de microorganismos dentro de nosotros como por ejemplo la famosa Escherichia coli, de la cuál se habló mucho durante el incidente que causó gran alarma en Europa el año pasado y en la cual se acusó injustamente al pepino español primero y después a la soja egipcia de ser el foco de la crisis alimentaria, decimos injustamente porque la E.coli es un microorganismo que necesita estar dentro de un hospedador animal.

Volviendo al tema que nos concierne, los microorganismos tienen sus propias enzimas, entre ellas beta-hidrolasas que les permiten romper el enlace beta de la lactosa y obtener así glucosa y galactosa libres para alimentarse. El problema es que al metabolizar de estos monosacáridos, los microorganismos producen gases, más concretamente dióxido de carbono (CO2) el cual provoca molestias mecánicas por la presión que ejerce sobre las paredes del intestino y desencadena síntomas como mareo o vómitos en respuesta este aumento de presión.

Otros síntomas de la intolerancia a la lactosa son flatulencia al liberar los gases, distensión abdominal por la presión ejercida por los gases, malabsorción, diarrea...En general un cuadro muy general que comparte  muchos síntomas con diversas patologías, pero no se produce lesión o daño grave de nuestro organismo al ingerir lactosa, es más es muy posible que ni siquiera notes nada al tomarla, pero ser intolerante tan solo sufrirás dolores y molestias y no tienes porqué preocuparte.

La lactosa solo es peligrosa si padecemos de una infección en el colon, es decir que los microorganismos de nuestro colon no sean las especies que debieran ser o haya aumentado demasiado la población de microorganismos patógenos/malignos, dado que estos utilizarán la lactosa para alimentarse y proliferar, poniendo en riesgo nuestra salud, pero esto es extremadamente rara.
La lactosa no supone ningún riesgo para nuestra salud, es más puede beneficiarnos al ayudar a mantener nuestros microorganismos habituales, impidiendo que se establezcan en el colon microorganismos patógenos y por tanto previniendo infecciones.


NIVELES DE INTOLERANCIA 

Siendo ortodoxos, quizás este no sea un título adecuado, pero es la mejor manera de transmitir lo que vamos a contaros. La extensión de la intolerancia a la lactosa dentro de una población varía según quienes la compongan o mejor dicho según la genética de dicha población. 
Esto se debe a la genética, ya que la actividad del gen que codifica para la enzima lactasa varía de una población a otra, debido a que los genes tienen varias formas o alelos que, aunque muy similares, se traducen por una mayor producción de la enzima o proteína que codifican o por la producción de variantes de la enzima más eficientes.
Mapa de la tolerancia a la lactosa según áreas geográficas, el porcentaje es la parte de la población de dicha zona que es tolerante a la lactosa.
En los países del norte de Europa, la parte de la población intolerante a la lactosa es menor que en las poblaciones mediterráneas o del sur, esto se debe a que la dieta tradicional de las poblaciones norteñas dependía en gran medida de la leche y derivados, por tanto aquellos capaces de digerir la lactosa y obtener energía de ella tenían más posibilidades de sobrevivir y reproducirse, expandiendo el gen de la lactasa más eficaz con el paso de las generaciones, es decir que con cada generación mejoraba la digestión de la lactosa.

Este mismo efecto se observó comparando tribus africanas con un estilo de vida ganadero y por tanto ingerían grandes cantidades de leche con otras sociedades de cazadores recolectores, cuya dieta consiste en carne y vegetales y por tanto apenas dependían de la leche para alimentarse. Se vio que mientras que los primeros digerían sin problemas la leche, el segundo grupo sufría molestias tras la ingestión de leche.

Como hemos dicho, las crías de los mamíferos pueden digerir la lactosa porque se haya presente en la leche (de ahí su nombre) y es un nutriente esencial en las primeras etapas de nuestra vida. En nuestra etapa como bebés,sí producimos el enzima capaz de escindir la lactosa en galactosa y glucosa: la lactasa. El problema reside en que al no formar parte la leche de nuestra dieta paleolítica dado que eramos cazadores recolectores durante la mayor parte de nuestra historia como especie, la producción de la enzima decaía con la edad, de ahí que la intolerancia a dicho compuesto esté repandida por el mundo.
Así pues, las crías mamíferos si pueden obtener energía de la lactosa e ingerirla en la dieta sin sufrir ninguna reacción adversa, pero a medida que vamos envejeciendo, la secreción de esta enzima disminuye, hasta que a la edad adulta apenas se secreta. Es por ello que si de niños no sufrimos apenas al ingerir leche, esto cambia al envejecer.

Otro dato interesante es que poblaciones que no consumían leche tradicionalmente, han desarrollado la capacidad de digerir la lactosa al introducirse la leche y derivados en su dieta, como es el caso de los japoneses.

En resumen, si cuando tomas leche sientes molestias por la mañana es probable que sí seas intolerante a la lactosa, pero también puede deberse a la acidez de los zumos que ingieres, a la alergia a proteínas varias (animales y vegetales), etc.
En todo caso tu salud no corre un riesgo grave y dependiendo de tu grado de sensibilidad puede que no merezca la pena que pagues el elevado precio de los productos "sin lactosa". Estamos por tanto ante una enfermedad sobre la que existe mucho más marketing que información, relación sobre la que se ha construido un negocio multimillonario.




Artículo escrito por: Jorge Marraud Pascual


3 comentarios:

  1. Buen articulo compañero¡ :)

    ResponderEliminar
  2. Qué mono el animalico de la penúltima foto :) ¡Quiero uno jaja! Buen artículo caso aparte :D

    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  3. Muy buen artículo!

    Yo soy intolerante a la lactosa como desde hace 4 años, y es una putada enorme... Con ingerir tan solo un poquito lo noto, y me siento fatal luego...

    Me alegro de que el artículo lo explique tan bien, enhorabuena!

    ResponderEliminar