domingo, 15 de diciembre de 2013

Cómo evitar convertirte en un glotón navideño

Ya hay luces en la calle, Papá Noeles en los centros comerciales y el arbolito o el Belén en el salón de casa. Es el aviso de que ha llegado la navidad, y con ella comidas llenas de excesos.
La navidad es el periodo en que más difícil es prestar atención a una dieta sana o equilibrada, no decir ya de lo lejos que quedan nuestras ilusiones por un cuerpo escultural (si las tenemos) que quedan postergadas al año que viene. De este modo desde Nutrición 3.0 queremos echaros un cable a los que a pesar de todo quieren o deben cuidarse en estas fechas.

Lo primero hay que comentar, no hay que traumatizarse, las comidas de navidad son una mínima parte de las comidas que hacemos a lo largo del año, por ello si os queréis dar rienda suelta en los días importantes como Nochebuena, Navidad, Nochevieja o Reyes prometemos mirar hacia otro lado. Es probable que a nosotros también nos consuma la gula y la glotonería.

Por otro lado y atendiendo ya a los que verdaderamente están interesados en una Navidad menos dura para los michelines, vamos al grano. Creo que en este caso es importante diferenciarnos como chefs y como comensales de estos banquetes.

Comensales vamos a ser todos, el que más y el que menos va a terminar llenando el buche. Como ya hemos comentado en más de una ocasión los atracones no le sientan bien al cuerpo. Una comida muy abundante aumenta exponencialmente el magnetismo de nuestras posaderas con
el sofá más próximo, nos deja atontados y nos cansa, es la mejor manera de convertir la comida en "propósitos de año nuevo".
El exceso de alimentos y por tanto de energía provoca indefectiblemente que nuestro cuerpo tienda a almacenar el excedente que hemos comido. Además romperemos el equilibro de comidas y ayunos realizando una comida tan copiosa que elimina el hambre durante varias horas después.
Por ello os recomendamos algunas precauciones:

- Come con moderación. Sí, ya sé que tu abuela le daría una bofetada en la cara al mismísimo Arzak con sus deliciosos guisos, especialmente cuidados en fechas señaladas, pero por muy rico que esté todo no es un concurso de comer ni está nadie obligado a hacerlo en exceso. Pedir menos ración o pasar de algún plato (el que menos os guste) pueden ser buenas opciones.

- Si tienes que comer de más de algo, hazlo con cabeza. Elegir los platos más light del festín que pasa ante tus ojos no es una tontería, una ensalada de escarola o una sopa de almendras vendrán bien para que tu suegra sepa que aprecias su cocina y valoras el trabajo que lleva dar de comer a un pozo sin fondo como somos algunos y podrás seguir picando de lo demás.

-Villancicos y pandereta: Tras la comilona nada mejor que ponernos en pie a darle a la pandereta y cantar unos villancicos con la familia en ambiente navideño para no quedarnos parados tras la comida. No es que sea un ejercicio extenuante salvo que hayan sacado un "Villancicos Dance" para la Wii pero es mejor que estar sentado.

Continuamos con los chefs y chefas que van a ser protagonistas de estas nuestras festividades y van a tentar nuestros paladares para que pongamos a prueba lo citado anteriormente:

- Poned opciones ligeras en el menú para aquellos que las puedan demandar, no hace falta comerse un cochinillo por cabeza, la ensalada de col lombarda o el pescado blanco son platos ligeros y muy navideños, aunque seguro que se os ocurren muchos más.

- Haced un menú equilibrado: Ya sé que la zanahoria no es el plato estrella de la navidad pero pasar de las gambas al pescado y de ahí al cordero y al turrón es mucha tralla para el cuerpo, un poquito de guarnición por aquí y por allá con un poco de vegetales animará los platos y ayudará al bolsillo que ponerse morado a percebes sale caro.

- Aceptad un no por respuesta. Si alguien no quiere un plato permitidle hacerlo, es probable que entre el marisco y el pavo no llegue vivo ni al turrón. No es plato de buen gusto y nunca mejor dicho, comer por compromiso y no queremos que nuestros invitados se sientan incómodos.

- No os olvidéis de preguntar si alguien tiene necesidades especiales, si al tío Paco le diagnosticaron diabetes quedaréis como genios si tenéis algún turrón sin azúcar. Todo lo contrario que si a la prima Loli le dijo el médico que con la hipertensión nada de sal y os habéis "cebao" con el salero en todos los platos.

Y con esto esperamos que tengáis unas felices fiestas y os traigan muchos regalos... Si es que os habéis portado bien.







Artículo escrito por: Jesús Miguel Rodríguez Castaño

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